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Jesús resucitó ¡Aleluya!
De la Revista Madre y Maestra http://www.misacores.org
Stabat mater
Hacia la hora nona clamó Jesús con gran voz diciendo: ‘Eli, Eli ¿lema sabactani?’ esto es:
«Dios mío, Dios mío, ¿por que me has abandonado?
- Estaba la Madre dolorosa
- junto a la Cruz, lacrimosa,
- mientras pendía el Hijo.
- Cuya ánima gimiente,
- contristada y doliente
- atravesó la espada.
¡Oh cuán triste y afligida
- estuvo aquella bendita
- Madre del Unigénito!.
- Languidecía y se dolía
- la piadosa Madre que veía
- las penas de su excelso Hijo.
¿Qué hombre no lloraría
- si a la Madre de Cristo viera
- en tanto suplicio?
- ¿Quién no se entristecería
- a la Madre contemplando
- con su doliente Hijo?
Por los pecados de su gente
- vio a Jesús en los tormentos
- y doblegado por los azotes.
- Vio a su dulce Hijo
- muriendo desolado
- al entregar su espíritu.
Ea, Madre, fuente de amor,
- hazme sentir tu dolor,
- contigo quiero llorar.
- Haz que mi corazón arda
- en el amor de mi Dios
- y en cumplir su voluntad.
Santa Madre, yo te ruego
- que me traspases las llagas
- del Crucificado en el corazón.
- De tu Hijo malherido
- que por mí tanto sufrió
- reparte conmigo las penas.
Déjame llorar contigo
- condolerme por tu Hijo
- mientras yo esté vivo.
- Junto a la Cruz contigo estar
- y contigo asociarme
- en el llanto es mi deseo.
Virgen de Vírgenes preclara
- no te amargues ya conmigo,
- déjame llorar contigo.
- Haz que llore la muerte de Cristo,
- hazme socio de su pasión,
- haz que me quede con sus llagas.
Haz que me hieran sus llagas,
- haz que con la Cruz me embriague,
- y con la Sangre de tu Hijo.
- Para que no me queme en las llamas,
- defiéndeme tú, Virgen santa,
- en el día del juicio.
Cuando, Cristo, haya de irme,
- concédeme que tu Madre me guíe
- a la palma de la victoria.
- Cuando el cuerpo sea muerto,
- haz que al ánima sea dada
- del Paraíso la gloria.
- Amén.
«Tengo sed»
Tengo sed de ti. ¿Calmarás esta sed?
Tengo sed de almas. ¿Me las traerás a Mí?
Tengo sed de enfermos. ¿Les ayudarás a caminar hasta aquí para que Yo los sane?
Tengo sed de los pecadores. ¿Les hablarás de mi Misericordia para con ellos?
Tengo sed de los abandonados. ¿Les dirás que Yo nunca abandono?
Tengo sed de los esclavizados. ¿Los convencerás de que Yo soy el Dios de la libertad?
Tengo sed de los pobres. ¿Les anunciarás que son mi imagen en la tierra?
Tengo sed de los que sufren. ¿Les comentarás que sólo Yo puedo aliviarles?
Tengo sed del silencio de tu alma para que escuches mi voz.
Tengo sed de amor. ¿Entiendes que Yo soy Amor?
Siéntate a la mesa
Un jueves santo es un acontecimiento cristiano en todo el mundo en el que se conmemora una cena que cambió nuestra historia. Todos estamos invitados a ella y si aceptamos y acudimos entonces comeremos un alimento que nos dará la vida eterna. Esta cena no tiene reglas de espacio-tiempo, nosotros nos sentamos con Jesús a su mesa, somos sus amados discípulos y sus amigos.











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