El Corazón de la Iglesia
Estos días, en la prensa, aparecen las noticias de los pecados cometidos por sacerdotes con grandes titulares. Confieso que el alma se me encogió al leerlas, y no porque pudiera pensar que no existe el pecado en todos los seres humanos (sólo dos no pecaron), sino porque sé que llevan el sello del escándalo y la identificación con La Iglesia que fundó Jesús para salvarnos.
Cuando vives dentro de ella, sabes que existe Satanás y sus tentaciones, sabes de la lucha y caídas pero también sabes que ser santo consiste en levantarse con la fuerza de la oración.
Que Jesús nos llame no es el seguro para la santidad ya que esta depende de nuestra libertad al responderle. Él llamó a Judas, y este sucumbió. Llamó a Pedro, y este le negó, aunque después nos dejó un ejemplo maravilloso de como levantarse del pecado y ser santo.
Todas estas noticias corresponden al horror del pecado del que la Iglesia lleva avisándonos durante siglos. Pecado que existe dentro y fuera de ella, y que hoy en día se tiende a negar su existencia y nuestra responsabilidad personal en él. Estos pecados están en la parte externa de la Iglesia, que siempre se consideró pecadora en peregrinación hacia la casa del padre.
El Corazón de la Iglesia es algo tan Maravilloso que el que lo toca y lo vive no lo abandona nunca. En el Corazón de la Iglesia habita la Santidad y el pecado no se atreve a llamar a sus puertas.
Es tu hijo
25 de Marzo, día de la vida.
Hace muchos años un día como el de hoy, Dios decidió acampar entre nosotros haciéndose hombre. Día bendito en el que el Amor grandioso de Dios llenó la tierra. Dios tomó carne humana y fue embrión. Él nos revistió de dignidad desde el comienzo dándonos un espíritu inmortal.
Cada vez que una madre decide abortar la sonrisa pequeña muere y la grande también. El aborto es un grave pecado ya que atenta contra el amor y la vida, don de Dios.











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