Yo con dos meses de vida
Querida mamá: quiero darte las gracias porque quisiste que yo viera las maravillas de este gran regalo de Dios que llamamos Tierra. Papá y tú os pusisteis de acuerdo con Dios para que existiera y entre los tres me regalasteis el ser.
Cuando me miro veo que tengo parte de Dios, de ti y de mi padre. Siempre supiste que yo era un ser independiente de tu cuerpo, sobre el que no tenías derechos. pero si deberes: “Amar = dar vida”. También sabías que mi padre tenía los mismos deberes que tú, por eso le permitiste participar en todo lo referente a mi. Tuve y tengo muchísima suerte naciendo de ti porque jamás pensaste en abortarme y porque siempre me aceptaste y aceptaste los planes de Dios para mi.
Me lleno de tristeza cuando me pongo en el sitio de las niñas y niños abortados y sin nombre. Al elevar mi oración a Dios por ellos, recuerdo la lectura del Evangelio contigo desde que era muy pequeña y escucho a Jesús Misericordioso diciendo: “No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo”. Ahora sé que mi oración tiene que ser por todos aquellos que, teniendo el poder de ayudar, se convierten en lobos con piel de cordero ayudando a la destrucción en el seno materno de los cuerpos.
Como ahora ya estás en presencia del Señor pídele para que nos ayude a parar tantos crímenes y sangre derramada en nombre del progreso de la humanidad, pídele que nos ayude a ver detrás de todo esto al gran padre de la mentira: Satanás.
Debe estar conectado para enviar un comentario.