Vida en el desierto

Mi olvidado espacio:
 
Seguro que piensas que no me acuerdo de tí. Mmmm ¡te equivocas! Es que anduve en el desierto de la vida y allí el pozo se seca. No fluye nada o lo que es peor, después de esa nada el dolor, intenso, profundo…Y todo por no hacer caso a quien me hizo. En mi libro de instrucciones, con el que nací a este mundo, viene muy clarito como evitar el desierto y si este aparece, saber que es  Dios quien lo permite para que aprenda a vivir.
Cuidado con la imaginación y sus malas pasadas.
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Navidad

Permite a María mecer a Jesús en la cuna de tu corazón. Jamás hallarás felicidad mayor.
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Nacer después del tiempo

Siempre nos sorprende y siempre está ahí. ¿Realmente nos preparamos para el acontecimiento más seguro de nuestra vida? ¿Sabemos dejar marchar a los que amamos?
 
El tiempo se detiene, el espacio se rompe y aparece la eternidad. Ese mar infinito de Amor que es Dios nos espera para que nuestros ojos se abran a la luz y ver que siempre vivimos sumergidos en ÉL sin saberlo. ¡Cuanto tiempo perdido en cosas que nada valen! ¿De que nos sirven? Sólo si diste de comer al hambriento, de beber al sediento, vestiste al desnudo y diste cobijo al peregrino te sirve cuando nazcas a la Vida sin fin.
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La lotería

La lotería de vivir. Esa nos toca a todos desde aquel día en que la bolita de la existencia cayó sobre nosotros. Vivir bien es estupendo, pero a mi me parece más maravilloso el simple hecho de vivir. El día de nuestro nacimiento nos tocó el «gordo», salimos de la pobreza absoluta de la nada y entramos en la maravilla del tiempo y de la sangre. Lo absurdo es que haya gente que ruede por el mundo sin haberse molestado en consultar la lista de esa lotería de vivir para comprobar que allí está su nombre y apellidos.

La lotería de amar es aún más fecunda y tiene premio doble: la posibilidad de amar y la de ser amado. ¿Quién sabría decir cuál de los dos premios es más grande? Para esta lotería no hace falta ni siquiera comprar billete: basta con tener corazón y con no tenerlo demasiado endurecido por el egoísmo. Es un sorteo con muchas pequeñas alegrías de reintegro que, además, tocan en todos los décimos.

La lotería de la esperanza es un poco más cuesta arriba. Para jugar a ella hay que tener los ojos limpios y algunos kilos de coraje frente a la adversidad. Pero también está al alcance de todos. Generalmente en esta lotería no tocan premios gordos; hay que irla ganando cada día, con pequeñas pedreas que dan para seguir comprando esperanzas para el día siguiente.

Y luego está la lotería de creer. Creer, si se puede, en Alguien. 0, cuando menos, en algo, que, si es limpio, termina por conducir a creer también en ese Alguien que escribo con mayúscula. Esta lotería no se compra. Es un don. Pero un don ofrecido a todo el que lo busca cm buena voluntad. Y ése sí que es un buen «gordo». No «resuelve» los problemas. Pero da fuerza para resolverlos.

Todas estas loterías están ahí. Y tocan a todos los jugadores. Y se ofrecen a ricos y a pobres, más a los pobres que a los que se rebozan en su riqueza. Lo asombroso es que no haya colas en las expendedurías.

 
José Luis Martín Descalzo | Fuente: Razones para el Amor

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Guadalupe

¿Sabéis la historia? María es muy amiga de Juan Diego, habla con él y como no lo creen, Ella hace el Milagro, delante del arzobispo, Juan Diego y otras personas, en el poncho de Juan grava su imagen. espués de 400 años, esta está igual y se puede ver en la Catedral de Méjico. Pero lo más extraordinario se descubriría en el siglo XX, haciendo fotos y ampliaciones a las mismas, con el fin de estudiar la imagen, hubo una gran sorpresa y es que en los ojos de La Virgen aparece reflejado lo que Ella veía, es decir, Juan Diego, el arzobispo y todos los que estaban en ese sitio. Los oculistas que estudiaron esto manifiestan que es la imagen perfecta de unos ojos que miran.
12 de Diciembre, Nuestra Señora de Guadalupe.
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