Viva Cristo Rey

Cristo-Rey1

Viva cristo Rey, gozo y alegría de los salvados por su sangre,

Viva Cristo Rey, fuego en mi alma y pasión en mi vida.

Viva Cristo Rey, luz en las fronteras del peligro y salvaguarda de mi felicidad.

Viva Cristo Rey, vencedor de mi pecado y guía de mi vida.

Viva Cristo Rey, faro de mis noches de tormenta y sol de mis días.

Viva Cristo Rey, que tiene por trono la creación y por cetro el amor.

Viva Cristo Rey, Corazón enamorado.

Viva Cristo Rey, agua divina que apaga mi sed.

Viva Cristo Rey, consuelo de mi alma atormentada por el pecado.

Viva Cristo Rey, que lucha por mi en mi batalla diaria.

Viva Cristo Rey,que alimenta mi espíritu en la Eucaristía diaria.

Viva Cristo Rey, al que tanto le gusta abrir mi corazón.

Viva Cristo Rey, ante el que me inclino porque es Dios.

Viva Cristo rey, cabeza de un cuerpo del que formo parte.

Viva Cristo Rey, luchador incasable en la batalla por la vida.

Viva Cristo rey, vencedor de la muerte.

Viva Cristo Rey, en mi corazón y en todos los corazones que aman.

 

Publicado en Dios, Jesús, Vida | Etiquetado , , , , , , , , , | 2 comentarios

Hoy, Santa Isabelde Hungría

6272_3_4cc1a395ed3dc

Isabel reconoció y amó a Cristo en la persona de los pobres
De una carta escrita por Conrado de Marburgo, director espiritual de Isabel
Al Sumo pontífice, año 1232.

Pronto Isabel comenzó a destacar por sus virtudes, y, así como durante toda su vida había sido consuelo de los pobres, comenzó luego a ser plenamente remedio de los hambrientos. Mandó construir un hospital cerca de uno de sus castillos y acogió en él gran cantidad de enfermos e inválidos; a todos los que allí acudían en demanda de limosna les otorgaba ampliamente el beneficio su caridad, y no sólo allí, sino también en todos los lugares sujetos a la jurisdicción de su marido, llegando a agotar de tal modo todas las rentas provenientes de los cuatro principados de éste, que se vio obligada finalmente a vender en favor de los pobres todas las joyas y vestidos lujosos.

Tenía la costumbre de visitar personalmente a todos sus enfermos, dos veces al día, por la mañana y por la tarde, curando también personalmente a los más repugnantes, a los cuales daba de comer, les hacía la cama, los cargaba sobre sí y ejercía con ellos muchos otros deberes de humanidad; y su esposo, de grata memoria, no veía con malos ojos todas estas cosas. Finalmente, al morir su esposo, ella, aspirando a la máxima perfección, me pidió con lágrimas abundantes que le permitiese ir a mendigar de puerta en puerta.

En el mismo día del Viernes santo, mientras estaban denudados los altares, puestas las manos sobre el altar de una capilla de su ciudad, en la que había establecido frailes menores, estando presentes algunas personas, renunció a su propia voluntad, a todas las pompas del mundo y a todas las cosas que el Salvador, en el Evangelio, aconsejó abandonar. Después de esto, viendo que podía ser absorbida por la agitación del mundo y por la gloria mundana de aquel territorio en el que, en vida de su marido, había vivido rodeada de boato, me siguió hasta Marburgo, aun en contra de mi voluntad: allí, en la ciudad, hizo edificar un hospital, en el que dio acogida a enfermos e inválidos, sentando a su mesa a los más míseros y despreciados.

Afirmo ante Dios que raramente he visto una mujer que a una actividad tan intensa juntara una vida tan contemplativa, ya que algunos religiosos y religiosas vieron más de una vez cómo, al volver de la intimidad de la oración, su rostro resplandecía de un modo admirable y de sus ojos salían como unos rayos de sol.

Antes de su muerte, la oí en confesión, y, al preguntarle cómo había de disponer de sus bienes y de su ajuar, respondió que hacía ya mucho tiempo que pertenecía a los pobres todo lo que figuraba como suyo, y me pidió que se lo repartiera todo, a excepción de la pobre túnica que vestía y con la que quería ser sepultada. Recibió luego el cuerpo del Señor y después estuvo hablando, hasta la tarde, de las cosas buenas que había oído en la predicación: finalmente, habiendo encomendado a Dios con gran devoción a todos los que la asistían, expiró como quien se duerme plácidamente.


Publicado en Amor, cristianos, Jesús, Santidad, Virtudes | Etiquetado , , , , , , , , , | 1 comentario

Templos vivos

 índice Evangelio según san Juan (2,13-22):

Jesús hace un látigo de cuerdas y echa a todos los mercaderes del Templo porque éste tiene que ser un lugar de encuentro con Dios y nadie ni nada nos tiene que distraer del abrazo amoroso de Él.

Oración:

Señor Jesús, pongo mi vida en tus manos para que eches fuera de este Templo todos los mercaderes que me apartan de Ti: egoísmo, orgullo, vanidad, gula, ira, desconfianza, pereza y toda clases de maldades que con tu Sabiduría veas en mí mente y corazón.

Gracias Señor. 

Publicado en Evangelio, Templo | Etiquetado , , , , , , , , , | 1 comentario

2 de noviembre, difuntos

64

Evangelio según san Mateo (25, 1-13)

Sigamos e consejo del Señor y tengamos nuestra lámpara encendida con el fuego del amor que nos da la vida eterna.

Oremos hoy por todas aquellas personas que, cuando el Esposo llegó a sus vidas para entrar con Él en el banquete de bodas, tenían aceite en sus lámparas pero no el suficiente, por eso tienen que vivir en el Purgatorio hasta que su lámpara se llene de todo. Por la infinita Misericordia de Dios podemos darles aceite a través de la Comunión de los Santos:

Querido Dios, te pido por las almas de todos los fieles difuntos que se encuentran en el Purgatorio, es especial por las más olvidadas, amén.

Publicado en Oración | Etiquetado , , , , , , , | 1 comentario

Oración para pedir la santidad

Todos-los-santos2013-esp

«Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos». Del libro  del Apocalipsis.

Hoy, día de todos los Santos, pídamos a Dios la gracia de formar parte de ellos:

Padre querido, Tú quieres que yo sea santo y yo deseo serlo, por eso te pido la luz para ver lo que me aparta de ese camino, la fuerza para apartar los obstáculos y la esperanza de saber que Tú lo harás posible. Todo lo pongo en Ti y dispón de mí como veas que es mejor para tus planes. Amén.

Publicado en Santidad, Vida | Etiquetado , , , , , , , , , , | 1 comentario