De Corazón a corazón
Ama siempre y que Dios esté presente en tu vida en todo, no lo excluyas jamás, entonces todo cambiará porque el poder de Dios será tu poder. ¿Sabes cual es el poder del Amor? Es el poder de la Vida que nace del Espíritu. Los que aman y se hacen amor en Dios dejan a su paso las esencias de la Vida. Ellos beben en la abundancia y regalan a los demás lo que reciben para que la tierra sea regada con el Amor y dé toda clase de bienes.
Es necesario el Amor en el mundo, es necesario que la vida circule y la muerte sea desterrada. ¿Por qué temes? Tú recibiste todo de Mí y lo sabes, recibiste mi herencia: el AMOR con mayúsculas por lo tanto, si amas no pecas. El mal está en ti, que no te fías de Mi; pides y recibes ¿Por qué te atormentas? ¿Piensas que si tu salvación corriera peligro Yo te dejaría?. Estás en mis manos y Yo te cuido, lo sabes. Me gusta como te entregas y me gusta como te pones detrás. Yo te subiré a lo alto. No tengas miedo y lo que suceda acéptalo porque yo quiero que tú seas feliz. Deja todo en mis manos, no planifiques, Yo lo hago por ti. No dudes, que lo que te prometí tantas veces se cumplirá.
En el cielo y en la tierra hay sitio para el Amor.
Carmen
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Reflexión para hoy, 16 julio
Nuestra Señora del Monte Carmelo
El Monte Carmelo era conocido en Israel por la fecundidad de sus tierras, muy apropiadas para los buenos viñedos. Quizá por eso el nombre del Carmelo se ha asociado fácilmente a la figura de María, esa tierra virgen, fecundada por la acción del Espíritu, de la que había de nacer el vino de la nueva y definitiva Alianza. Cuántas semejanzas entre el edén del Principio y el corazón de esta Madre, que es delicia y paraíso de Dios. Aquel jardín del Génesis, coronado en su centro por el árbol de la vida, anunciaba ya este otro paraíso virginal y materno, en cuyo seno había de nacer el verdadero árbol y fruto de inmortalidad. Jardín que recrea el corazón de Dios, es la advocación mariana del Carmen.
Pídele hoy a esta Madre del Carmen que en la tierra de tu alma anide la buena semilla de la virtud y de la continua conversión. Que el Espíritu Santo, como buen hortelano de tu alma, cuide esos pequeños brotes de vida divina y de santidad, que apuntan, quizá, entre las rocas y espinas de tu mediocridad y pecado. Deja que Cristo, como buen grano de trigo, se entierre en lo profundo de tu alma y pueda producir en ti frutos de una mayor y más sincera entrega a Dios, que tus hermanos, los hombres, te están reclamando. No dejes que tu mediocridad, tus excusas, tus comodidades, tus egoísmos, tus autosuficiencias, tus miedos y dudas, conviertan tu vida cristiana en un páramo árido, estéril e infértil. La rutina en las caídas, el descuido de los detalles aparentemente insignificantes, las pequeñas infidelidades de cada día, la desgana y apatía para las cosas de Dios, esas ocultas vanidades consentidas y, quizá, buscadas, pueden ahogar y secar los árboles más frondosos y los frutos más granados. Si tú quieres, la Virgen del Carmen cuidará siempre ese jardín de tu alma, en donde Dios quiere darte a gustar los frutos de una más sabrosa intimidad.
Mater Dei Lañas












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