Hay un jardín de paz, con plantas y flores jamás soñadas. Un jardín con fuentes de agua fresca que calman toda sed. En él la música, de las flores y de los pájaros, suena en armonía y los senderos son luminosos y con olor de azahar. Se encuentra en un rincón del Corazón de Dios. Para estar en él sólo se necesita estar siempre en la presencia Divina.
Felicidad
Hoy, Cuerpo de Cristo
“El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida”.
PANGUE LINGUA
Que la lengua humana
cante este misterio:
la preciosa sangre
y el precioso cuerpo.
Quien nació de Virgen
Rey del universo,
por salvar al mundo
dio su sangre en precio.
Se entregó a nosotros,
se nos dio naciendo
de una casta Virgen;
y, acabado el tiempo,
tras haber sembrado,
la Palabra, al pueblo,
coronó su obra
con prodigio excelso.
Fue en la última cena
-ágape fraterno-
tras comer la pascua
según mandamiento,
con sus propias manos
repartió su cuerpo,
lo entregó a los doce
para su alimento.
La Palabra es carne
y hace carne y cuerpo
con palabra suya
lo que fue pan nuestro.
Hace sangre el vino
y aunque no entendamos,
basta fe si existe
corazón sincero.
Adorad postrados
esta Sacramento.
Cesa el viejo rito.
Se establece el nuevo.
Dudan los sentidos
y el entendimiento
que la fe lo supla
con asentimiento.
Himnos de alabanza,
bendición y obsequio;
por igual la gloria
y el poder y el reino
al eterno Padre
con el Hijo eterno
y el divino Espíritu
que procede de ellos.
Santo Tomás de Aquino
Jesús, te adoro
Trinidad Santa
Santísima Trinidad que moras en mis hermanos y en mí, que creas, sostienes y salvas la vida, mira mi corazón y conviértelo en un corazón humilde y sencillo, sin apegos ni miedos.
Trinidad Santa, Bien supremo, Dios eterno, Sabiduría infinita, Amor creador, misterio para el hombre, Luz para los Santos, ternura que envuelve y acaricia la vida, gracias por compartir conmigo la vida en Amor.
Oración para pedir los dones del Espíritu Santo
Santo Tomás de Aquino nos dejó esta hermosa oración para pedir los dones del Espíritu.
Concédeme, Dios misericordioso, el poder desear con fervor aquello que tú apruebas, buscarlo con prudencia, reconocerlo con verdad, cumplirlo con perfección, para alabanza y gloria de tu nombre.
Pon orden en mi vida, y concédeme cumplir con lo que tú quieras que yo haga, como se deba hacer y de la manera más útil para mi alma. Déjame ir hacia ti, Señor, por un camino seguro, recto, agradable y que me lleve hasta la meta, un camino que no se pierda entre las prosperidades y las adversidades, para que yo te agradezca la prosperidad y que en la adversidad tenga paciencia, no dejando que las primeras me exalten, ni las segundas me venzan. Que nada me alegre, ni me entristezca, más allá de lo que me lleve hacia ti, allá donde quiero llegar. Que no desee ni tema no agradarle a nadie que no seas tú. Que todo lo perecedero se vuelva vil ante mis ojos por ti, Señor, y que todo aquello que te toque sea amado por mí, pero tú, mi Dios, lo serás más que todo… Que yo no desee nada más que no seas tú…
Concédeme, Señor Dios, una inteligencia que te conozca, una complacencia que te busque, una sabiduría que te encuentre, una vida que te complazca, una perseverancia que te espere con confianza y una confianza que, al final, te posea. Concédeme estar afligido de tus penas por la penitencia, usar el camino de tus favores para la gracia, regocijarme de tus alegrías, sobre todo en la patria para la gloria. Tú que, siendo Dios, vives y reinas por los siglos de los siglos.











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