
El 2 de Abril de 2005, a las 21:37 h., entra en la gloria del Señor el papa Juan Pablo II. Era sábado, la octava de Pascua y víspera de la Misericordía Divina. Nos dejó a todos un ejemplo de vida santa y en sus numerosos escritos el reflejo de un alma de Dios. Entre todos ellos escojo hoy un Magníficat, escrito por él cuando tenía 19 años:
“Adora, alma mía, la gloria de tu Señor,
el Padre de la gran Poesía – tan lleno de bondad.
Él fortificó mi juventud con ritmo admirado,
mi canto, en yunque de roble, ha forjado.
Resuena, alma mía, con la gloria de tu Señor,
Hacedor del Saber Angelical – benévolo Hacedor.
Apuro hasta los bordes la copa de vino, con gratitud,
en Tu fiesta celestial -cual un siervo orante-,
porque embelesaste extrañamente mi juventud,
porque de un tronco de tilo tallaste una forma rozagante.
¡Tú eres el Maravilloso, el Escultor de santos tallados!
– Por mi camino hay muchos abedules y robles numerosos.
– Soy como un surco soleado, un campo sembrado,
como una arista joven y brusca de los Tatras rocosos”.
Juan Pablo II, ruega por nosotros.
Resumen de la biografía de Juan Pablo II.
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