Camina detrás del Señor aclamándolo con gritos de alabanza porque hoy es un día triunfal; pero no te quedes aquí porque lo más hermoso está por llegar: la resurrección. Por eso no te olvides de acompañar la soledad de Getsemaní, la tortura y la condena a morir del más inocente, la subida a la cruz, su agonía y muerte. Detrás de todo esto viene lo más importante: Él resucita y vence a la mayor enemiga.
Domingo de ramos
Dolorosa

Virgen Dolorosa, Madre de Cristo, ruega por el mundo del dolor a tu Hijo para que la redención llegue a todos. Sufriste en tu corazón la pasión de Jesús, cada una de las afrentas y heridas se clavaron en tu alma y la desgarraron de dolor; sin embargo mantuviste siempre la mirada en Dios que te sustentó en esos momentos y no desfalleciste, siendo un ejemplo para todos a los pies de la cruz erguida.
Madre querida dejáme acercarme a ti para poder ofrecerte un pañuelo con el que enjugar tus lágrimas.
Viaja
Sal de ti y piensa en Mí. Sal de tu orgullo que te asfixia. Sal de tu soberbia porque tu vida te dañará. Sal de tu egoísmo ya que te cierra a la Luz. Sal de tu mentira, tu vida no es lo que tu crees si la analizas a la Luz de Dios. Sal de tu forma de vivir presa del miedo, deja que mi Espíritu te invada. Sal de tu castillo, con verjas de apegos y candados de posesiones, sólo conseguirás soledad. Sal pronto del mal y Yo te prometo la felicidad porque fuera de Mí no la hallarás.
«Señor, ayúdame a vivir en Ti para que todo el mal de mi vida muera y pueda saludarte el día que me llames a ver tu rostro».
Anunciación
Alégrate humanidad, porque él Señor está contigo. Una mujer ha dado el sí a Dios y por Ella entra Él en nuestras vidas. Las tinieblas huyen y la luz recobra la pureza original en María. Estamos ante uno de los momentos gloriosos de la historia, el Amor toma carne y habita entre y con nosotros. Ahora la alegría y la salvación han entrado en nuestras casas.
Consolación
Dejo esta entrada del blog «la oración», porque me parece muy interesante y de gran ayuda espiritual:
La consolación, más que un estado anímico, es el fruto de una presencia, la presencia de una Persona: la tercera persona de la Trinidad.
Cuando el Espíritu Santo se derrama sobre nosotros y nosotros lo acogemos como el «dulce huésped del alma» y somos fieles a sus inspiraciones, Él va produciendo sus frutos. Su presencia se demuestra con frutos. El don de Consolación abarca toda la realidad que Pablo enumera cuando habla de los frutos del Espíritu: caridad, gozo, paz, paciencia, afabilidad, bondad, longanimidad, fidelidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia, castidad. (cf Gál 5, 22-23) Por eso, si buscamos consolación, debemos acudir a la fuente y origen de todo consuelo. P. Evaristo Sada.
Para leer todo el artículo sobre la consolación pincha el siguiente link:









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