Alegoría franciscana a la Sangre de Cristo. Museo Catedralíceo de Málaga
Tú vales mucho, tú vales la Sangre de Cristo. No pienses que no vales nada, eso es una tentación del maligno; deséchala y arrójala fuera de tí con la oración y súplica al Padre.
Todos tienen ese precio, el más alto; por eso respeta siempre su dignidad y recuerda lo que Jesús pagó por cada uno; entonces te será más fácil perdonar y olvidar para parecerte más a Dios hasta ser como un espejo que lo refleje en el mundo.











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